La cultura tailandesa es increíblemente maravillosa y diferente al resto de los lugares donde he estado hasta ahora. Los tailandeses tienen un sentido del humor muy especial, y por alguna razón, todo el tiempo están sonriendo. Este país es conocido como “La tierra de las sonrisas”, y efectivamente lo es, la gente sonríe en la calle, a conocidos y desconocidos, extranjeros y locales, sin hacer distinción de personas.
Esta cordialidad tan espontánea que tienen los tailandeses para sonreír me ha hecho pensar en la espontaneidad de un padre cuando sonríe al mirar a su hijo haciendo algo que le agrada, cuando el hijo ha ganado su favor… mi padre terrenal sonríe todas las veces que ve en mi algo que le hace sentir orgulloso de ser mi papá… Entónces, es cuando viene a mi mente la pregunta ¿Acaso estoy logrando hacer sonreír a mi Papá celestial cuando me mira? ¿Estoy buscando sacar una sonrisa de su rostro? ¿Cuántas sonrisas he dibujado en el rostro de Papá el día de hoy?
La verdad es que muchas veces se me olvida que lo importante aquí es dibujar sonrisas en Su rostro cuando lo estoy haciendo sentir orgulloso; de lo que no he dejado de ser lo que soy desde que nací… un reflejo de sus genes, que me parezco a Él, que camino como Él, que uso Sus palabras, que reconoce Su influencia en mí cuando me mira tomando decisiones, y viviendo la vida rutinaria. Es así que Él puede hacer extraordinario lo ordinario en mí, cuando decido volver a mi identidad original y parecerme a Él. Como la niña que hace algo y voltea a mirar la sonrisa saliendo del rostro de papá, porque sabe que ha ganado Su favor… Muchas veces se nos olvida que lo verdaderamente importante es que somos sus niños y Él siempre sonreirá como el buen padre que da las mejores cosas a sus pequeños…
Así que, la única que pregunta que viene a mi mente en este momento es si acaso estoy dibujando una sonrisas en el rostro de Papá con mi vida? porque si no lo estoy haciendo asi… tengo que reconciderar si estoy perdiendo el motivo de mi existencia en esta tierra…